En el pequeño salón, de cuyas paredes cuelga el pasado, suenan las teclas de una máquina de escribir y las notas de un violoncello. Son André y Dorine: una singular pareja de ancianos que, como tantas otras, ha caído en la desidia provocada por la rutina. Lo que antaño despertaba la pasión del uno por el otro, hoy en día se ha convertido en indiferencia o incluso motivo de discusión.
Desde el humor, veremos cómo máquina de escribir y violoncello ya no suenan en armonía, sino que se han convertido en las armas con las que disturbarse uno a otro.
Pero un suceso viene a romper esta monotonía: la enfermedad. El alzheimer, nuestro gran antagonista. Devorador de los recuerdos, de la memoria, de la identidad.
Se inicia entonces un volver a empezar en la relación entre André y Dorine. Un viaje a través del recuerdo. Recordar quiénes han sido para no olvidar quiénes son. Recordar cómo han amado para seguir amando.
En nuestro objetivo de crear un espectáculo sin fronteras, nuestra voluntad es descubrir un lenguaje que trasciende más allá de la palabra. Un lenguaje que emociona y divierte; “Tan emotivo que despierte la risa, y tan cómico que de ganas de llorar”. Para ello nos apoyamos fundamentalmente en un teatro de gesto, en el que la MÁSCARA actúa como puente hacia otro mundo de una poética visual entrañable. Nuestras máscaras, de grandes rasgos, tan expresivas, tan llenas de vida, abren las puertas del imaginario y nos transportan hacia un universo en el que todo es posible.
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