El Comité Organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas da a conocer el Premio Max de Honor 2021, que ha sido otorgado por el Colegio de Gran Derecho de la SGAE y unanimidad a la actriz Gemma Cuervo por todo su desempeño en el campo de las Artes Escénicas. El comité, que ha resaltado su vasta trayectoria como intérprete y la ha reconocido como figura pionera, también quiere destacar su labor como empresaria del teatro español y su compromiso con el repertorio teatral. Tras conocer la noticia, la actriz ha declarado recibir el premio de forma inesperada. “Es lo máximo de mi vida en este momento. Ha sido una noticia gratísima y me ha devuelto a la niñez con tanta alegría”.
Gemma Cuervo nació en Barcelona en 1934. El Premio Max de Honor se suma a una serie de reconocimientos entre los que destacan el Premio Nacional de Teatro (1965) y la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid (2018), entre muchos otros. Actriz de teatro, cine, radio y televisión e imagen reconocida del mítico programa dramático de Televisión Española Estudio 1, Cuervo también destacó en la faceta empresarial fundando junto a su marido, Fernando Guillén, su propia compañía de teatro en 1969.Tiempos convulsos para unas artes que habían de enfrentarse a la censura de la época y, especialmente, para la mujer, logrando también situarse como madre y empresaria.
“He trabajado muchísimo durante toda mi vida, por suerte con papeles de gran calidad. Si hacía falta trabajar noche y día, lo hacía. Y sin olvidarme jamás de mis tres hijos y mi marido, pero mi trabajo era muy importante para mí. Es un placer sin límites trabajar en el teatro”, declara.
Sin embargo, ella, que siempre fue actriz de raza y polifacética, reconoce que jamás tuvo problemas sobre los escenarios por su condición de mujer: “Siempre hemos tenido un camino más difícil que recorrer”, recuerda “pero creo que me veían tan fuerte que no se atrevieron nunca a decirme nada”. Pese a ello, lo tiene claro y entre sus mayores éxitos el haber podido trabajar siempre desde el respeto. Fundadora junto a su marido de la compañía Gemma Cuervo – Fernando Guillén en 1969, aprendió a sortear también los golpes de la censura. “La censura tenía poco trabajo con nosotros, trabajamos siempre los textos con naturalidad y estábamos muy pendientes de no molestar, así era más agradable para los dos lados.” Su primera obra fue El malentendido de Albert Camus, dirigida por Adolfo Marsillach; desde entonces no pararon de trabajar en la producción de obras de artistas como Sartre, Ana Diosdado, William Shakespeare o Edward Albee, lo que le valió al clan Guillén-Cuervo el apodo cariñoso de “los Burton españoles”.