narra la rebelión de un pueblo contra los abusos del comendador Fernán Gómez, quien oprime a los aldeanos, especialmente a las mujeres como Laurencia. Tras varios actos de tiranía, el pueblo unido asesina al comendador. Cuando los Reyes Católicos envían un juez para descubrir al culpable, todos responden al unísono: "Fuente Ovejuna lo hizo". Finalmente, los monarcas perdonan al pueblo, reconociendo la justicia de su causa, y lo liberan del vasallaje al señorío