¿Hasta qué punto es posible cambiar lo que somos, o estamos determinados por nuestras elecciones pasadas? A medida que envejecemos, ¿nuestras opciones se reducen, o estamos más capacitados para dirigir a donde vamos? ¿En qué medida controlamos esa dirección? ¿Cuánto influye el azar? Las posibles vidas que podríamos haber vivido… ¿se pierden para siempre o perviven en nosotros como fantasmas? En definitiva: ¿somos autores de nuestras vidas, o simplemente personajes?