Frente a la barbarie, más feminismo y un escenario como trinchera

Frente a la barbarie, más feminismo y un escenario como trinchera

Celebramos el Día Internacional de la Mujer

Por Tomás Cabané.

Desde el teatro documental hasta la danza contemporánea, las creadoras sacuden la escena cuestionando el cuerpo, la violencia institucional y la invisibilidad histórica

En un contexto global donde los derechos conquistados parecen tambalearse, las Artes Escénicas se erigen este mes de marzo como un espacio de denuncia y reparación. No se trata solo de programar a creadoras el Día Internacional de la Mujer, se trata de ocupar el centro del relato para transformar la "barbarie" en un manifiesto crítico.

En Madrid destacamos el trabajo de Pamela Palenciano con Arrancamiento, una pieza que pone el foco en la violencia institucional que sufren las madres que denuncian abusos sexuales contra sus hijos e hijas. Y también sobresale la adaptación de la novela de Greta García, Solo quería bailar que cobra vida en la piel de Olalla Hernández. A través de "la Pili", una bailarina encarcelada, se narra el agotamiento de una generación de artistas atrapadas en la precariedad y la burocracia asfixiante. Es una crítica sobre cómo el sistema consume el talento y el baile (o la locura) se convierte en el último reducto de libertad. Ambas piezas podrán verse en un programa doble organizado para este día en el Teatro del Barrio del madrileño barrio de Lavapiés.

© AFTER THE DROP / Lucía Montes, Mado Dallery y Beatriz de Paz

 

Por otro lado, con la XXII edición del Festival Ellas Crean, bajo la dirección artística de Concha Hernández podremos disfrutar de una lectura dramatizada de DE JUDITH A ARTEMISIA que se presenta como un thriller de autoficción de Laura Ledesma y Laura Calvo. La propuesta pretende abrir un diálogo entre la mítica figura bíblica de Judith y la pintora Artemisia Gentileschi. Las autoras proponen crear un espacio de restitución y sanación, un territorio que permite a Judith recuperar la voz, el deseo y la posibilidad de decidir sobre su propia historia. Dentro del mismo festival, la danza sale fuera de los teatros convencionales con el ciclo Danza en los Museos, permitiendo que coreógrafas de la talla de Cristiane Boullosa, Lucía Montes & Mado Dallery y Beatriz de Paz, Inés Narváez Arrospide, Melania Olcina o la Cía. Helena Martín intervengan espacios como el Museo del Traje, el Arqueológico o el Museo de América, creando un diálogo de sus cuerpos con el patrimonio histórico.

En Barcelona, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) continúa con el 365 Dones l’any, que trata de rescatar figuras como Marina Ginestà o Margarida Rugall, este año el foco se ha puesto en la pintora surrealista Remedios Varo. Y así mismo, la dramaturga Eu Manzanares presenta La Reme i jo, dirigida por Aina Tur, una lectura dramatizada que explora el exilio, la mística y la complejidad vital de una artista que tuvo que desplegar su universo mágico lejos de su tierra natal.

© 365 Dones l'any

También el reciente estreno de Sensación térmica, una adaptación de la novela de Mayte López, dirigida por Vanessa Espín y Adolfo Fernández en el Teatro Arriaga de Bilbao. La obra se adentra en los mecanismos de la violencia psicológica y las microviolencias que acechan en lo cotidiano. Es un espejo incómodo sobre lo que permitimos y justificamos bajo el mito del amor romántico, analizando los vínculos afectivos como posibles zonas de conflicto.

Y finalmente, la obra Nevenka, escrita y dirigida por María Goiricelaya y finalista a dos Premios Max en 2024, continúa su gira este mes por Toledo, Huelva y Valladolid.  El montaje revisita el caso de Nevenka Fernández, la primera mujer que ganó un juicio por acoso sexual contra un político en España. No solo se narran los hechos, sino que pone el foco en el juicio social y el coste personal de la valentía. Es, posiblemente, la obra que mejor resume este 8M: la necesidad de no callar frente al poder, sin importar lo altas que sean las murallas.